Carlos Jesús aún espera las naves de Ganímedes

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La televisión de los noventa resultó especialmente prolífica en lo que respecta a la creación de «personajes» audiovisuales en España. Es cierto que ahora estamos viviendo un renacer de esta tendencia con todos los rostros populares que salen de programas como Mujeres y Hombres, pero no es nada equiparable a aquellos ‘frikis’ que nos acompañaron.

La era de Al Ataque con Alfonso Arús, Crónicas Marcianas y Cárdenas, ahora reconvertido a presentador de radio algo más sensato que antaño, y la etapa de Esta noche cruzamos el Misisipi de Pepe Navarro, nos regalaron verdaderas joyas del audiovisual nacional. Hoy queremos rendir homenaje a uno de esos popes de los noventa. Y nunca mejor dicho. Os presentamos (por si no lo conocéis a estas alturas) a Carlos Jesús.

Desde Sevilla y de la mano de Carlos Cabello Rey, nombre real bajo el alias Carlos Jesús, llegó este personaje de semblanza mística, vestido con túnica terciopelo y cinta en la melena, y preparado para ofrecer mensajes divinos a la raza humana que, según sus mensajeros, estaba en peligro.


justin_melquiadesCarlos Jesús es lo que Íker Jiménez bautizaría como un contactado, una suerte de ser que ha tenido el privilegio de recibir el mensaje divino de seres del espacio exterior, concretamente de Raticulín. A él le transmitían dos personalidades distintas.

En Dos Hermanas colocó su sede y desde allí recibía decenas de personas que confiaban en sus poderes para solucionar problemas de salud y situaciones personales poco favorables. Allí, ante altares, Carlos Jesús era poseído por Mikael, que representaba al hijo de cristo.

La segunda posesión era algo más mundana. Se trataba de Crístofer, encargado de mantenimiento de las naves espaciales de esta raza alienígena que quería advertirnos del fin de la humanidad. Sus curaciones por fe se hicieron especialmente conocidas por las parodias.

Aunque Carlos Jesús «no curaba», pues lo hacía «dios por él», rápidamente se convirtió en uno de los personajes más granados de la televisión de los noventa el tiempo llegando a reaparecer en forma de parodia en la película Justin y la Espada de Valor (Antonio Banderas) y con ya 70 años cumplidos, sigue pululando por el mundo a la espera de la llegada de sus hermanos de Raticulín.

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